
Una experimentada terapeuta logra visualizar los demonios internos de un pintor, sin embargo, se ve atrapada entre la empatía y la envidia que la llevan a cuestionar su propia identidad en el proceso.
Ver tráiler ↗En un mundo cada vez más acelerado y digital, la ansiedad se ha convertido en un problema recurrente para muchas personas. La sobrecarga de información, la presión social y la hiperconectividad han creado un entorno en el que la salud mental se ve constantemente desafiada. Sin embargo, el arte y la animación han surgido como poderosas herramientas para arrojar luz sobre esta realidad y generar conciencia sobre la importancia del bienestar emocional.
Al mismo tiempo, aunque a menudo se critica a la tecnología por fomentar el aislamiento, también ofrece herramientas innovadoras que enriquecen los procesos creativos y permiten crear obras más profundas y significativas. Si bien puede contribuir a la soledad, la tecnología también amplía las posibilidades creativas y fortalece la conexión entre los artistas y el público. En este equilibrio entre arte y tecnología existe una oportunidad para generar una mayor conciencia y, en última instancia, promover el bienestar mental a través de la expresión visual.
Aunque el cortometraje explora el tema de la inteligencia artificial, fue realizado íntegramente mediante técnicas analógicas, con el propósito de lograr una animación visualmente más atractiva y orgánica.










